martes, 16 de diciembre de 2014

Acciones con la cadena de valor en agricultura sustentable y seguridad alimentaria

Monsanto presentó su cuarto Reporte de Sustentabilidad para Latinoamérica Sur bajo los lineamientos de la nueva Guía G4 del Global Reporting Initiative. La nueva edición pone foco en el trabajo con su cadena de valor en temas de agricultura sustentable y seguridad alimentaria.


Monsanto LAS a través del Programa de Creación de Valor trabajó con proveedores y contratistas en talleres de capacitación acerca de lo que implica ser una empresa Sustentable: compartir experiencias sobre la importancia de este concepto en toda la cadena de valor, generar espacios de diálogo y relacionamiento entre los proveedores.

En junio de 2013 realizamos la Reunión Anual de Proveedores en Buenos Aires, en la que
participaron 180 proveedores de los distintos negocios, incluyendo nuevos proveedores de
la localidad de Malvinas Argentina, Provincia de Córdoba. 
En junio de 2013 realizaron la Reunión Anual de Proveedores en Buenos Aires, en la que participaron 180 proveedores de los distintos negocios, incluyendo nuevos proveedores de la localidad de Malvinas Argentina, Provincia de Córdoba. La temática incluyó los principios del Pacto Global de Las Naciones Unidas (PGNU) referidos a los Derechos Humanos, normas laborales, medio ambiente y anticorrupción.    
“La agricultura presenta un gran desafío no sólo para Monsanto sino para toda la cadena de valor, es por ello que  necesitamos trabajar juntos y de forma articulada entre los sectores privados, públicos, académicos y no gubernamentales y de esta manera alcanzar una agricultura que pueda alimentar a la creciente población mundial, con un uso eficiente de los recursos naturales", explicó Luiz Beling, presidente de Monsanto Latinoamérica Sur.

La empresa también cuenta con un eje del programa Creamos Valor focalizado en capacitar a pequeños productores de algodón de las provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero para facilitar el conocimiento de su gestión en RSE y buenas prácticas agronómicas para conocer herramientas sustentables que contribuyan a mejorar la calidad de vida. Se realiza en alianza con el Programa Valor de AMIA-BID-FOMIN.

El reporte destaca el Premio al compromiso del rendimiento sustentable 2013 (Sustainable Yield Pledge Award2013), que es la distinción más importante de Monsanto a nivel global. En esta oportunidad, se ofreció a los productores la posibilidad de vender su maíz a un precio diferencial que les permitió generar un ingreso adicional, beneficiando a más de 800 productores de la región centro, de los cuales el 64% eran pequeños productores. Como resultado se mejoraron las rotaciones lográndose planteos más sustentables con un mayor cuidado del suelo.  El premio fue donado al Banco de Alimentos Salta.

Créditos: ComunicaRSE

Responsabilidad social empresarial, 
no es hacer política

Los involucrados en el tema queremos información útil que nos ayude a hacer más rentables y competitivas las empresas.

A lo largo de mi trayectoria profesional he acudido a múltiples eventos relacionados con la difusión de la responsabilidad social (RS). Lo que me han demostrado los ocho años de experiencia que llevo en el tema es que las empresas aprovechan este tipo de espacios para “lucir” los resultados de sus programas de RS, es decir, cuánto dinero han invertido, el número de personas que han beneficiado y las metas cuantitativas previstas para los próximos años.

En el mejor de los escenarios las empresas suelen hablar sobre la importancia de vincular la RS a su estrategia de negocios. De esta manera, pareciera que acudimos más a un acto político en donde lo que importa es mostrar la mejor imagen de la empresa a través de un discurso bien estructurado que transmita un sinnúmero de cifras que al final no clarifican la estrategia de RS que tanto predica la empresa.

En el Foro México Responsable 2014 (FMR 2014), del pasado 12 de junio, que llevamos a cabo en ResponSable, nos dimos a la tarea de organizar un evento diferente para que las empresas hablaran justamente del how to de sus programas. Para que al término del mismo los asistentes salieran con ideas y conocimientos prácticos que pudieran replicar en sus negocios.

Fomentar este intercambio no fue sencillo. Cuando abrimos la convocatoria para los ponentes se postularon muchos consultores que tuvimos que rechazar porque lo que queríamos es que fueran las empresas quienes compartieran su experiencia en la implementación de sus programas de RS.

Por otra parte, empujar a las empresas para hablar del “cómo” fue todo un reto. Puedo casi asegurar que es un tema que no están acostumbradas a abordar. Es entendible, parte de la lógica en el mejoramiento y posicionamiento de marca es hablar de los resultados. Pero seamos honestos: hablar del qué de la RS es la clase de información que podemos encontrar en todos lados, basta con abrir el periódico o hacer una búsqueda web para saber en qué tipo de programas están trabajando actualmente las empresas.

En el FMR 2014 dimos un paso más allá realizando otra dinámica. Comprendimos que lo que quiere la gente es intercambiar experiencias con sus pares, saber qué es lo que les ha funcionado a las grandes compañías para obtener los resultados que ya son conocidos por todos. Al final, contamos con la participación de más 20 empresas como ponentes en mesas de trabajo para 15 personas, gracias a lo cual les brindamos la oportunidad para legitimarse como referencia en el tema y comunicar su compromiso en RS de manera distinta.

Finalmente, hay que tener presente que RS no es hacer política. Estamos hablando de una cuestión que concierne a una estrategia de negocios y por lo tanto debe ser tratada como tal. Los que estamos involucrados en el tema queremos información útil que nos ayude a identificar cómo hacer más rentables y más competitivas a las empresas.

CREDITO: 
Gwenaëlle Gerard
*Directora de la agencia de responsabilidad social ResponSable


Twitter: @RSponsable





Nuevo Observatorio de la Comunicación y la Acción de la RSE

¿Cuál es el valor de comunicar la RSE? Esto es lo que se preguntan los impulsores del Observatorio de la Comunicación y la Acción de la Responsabilidad Empresarial (OCARE) recién presentado en España. Se trabaja en un análisis sobre la situación actual en materia de Comunicación de la RSC, que será el primer informe que presente el Observatorio, y se prevé la organización de premios anuales que reconozcan el valor, la creatividad y la difusión de las políticas de RSC a través de programas de comunicación eficaces y de valor.


La Universidad CEU San Pablo y la firma Medialuna han puesto en marcha el Observatorio de la Comunicación y la Acción de la Responsabilidad Empresarial (OCARE) con el objetivo de fomentar y reconocer el valor y la forma en la que se comunica la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).
Según sus impulsores, OCARE ha nacido con la vocación de convertirse en un punto de encuentro y conocimiento en la Comunicación aplicada a la RSC, por lo que cuenta con la colaboración y apoyo de un elenco de conocidos expertos en la materia, profesionales tanto de la Comunicación como del ámbito de la RSC, que forman parte de su Consejo Asesor.

Entre ellos, se encuentran la directora de Responsabilidad Corporativa de NH Hoteles, Marta Martín; el director de Responsabilidad Corporativa de FCC, Francisco Javier López-Galiacho; el director de Asuntos Corporativos de Mondelèz, Ricardo Hernández; el responsable de Reputación y RSC de Gas Natural Fenosa, Antonio Fuertes Zurita; el director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Laboratorios Rovi, Eduardo González; el director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Calidad Pascual, Francisco Hevia; el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, José Francisco Serrano Oceja; y el directora general de Medialuna, Mercedes Pescador.

Entre las actividades previstas se encuentra la convocatoria de unos premios anuales que reconozcan el valor, la creatividad y la difusión de las políticas de RSC a través de programas de comunicación eficaces y de valor. Además, actualmente OCARE está desarrollando un análisis sobre la situación actual en materia de Comunicación de la RSC, que será el primer informe que presente el Observatorio y que construirá una piedra angular en la construcción de un centro de conocimiento y divulgación.  

Fuente: ComunicaRSE

Los banners continúan vivitos y coleando

publicidad on line
Aunque no faltan quienes vienen pronosticando la muerte del banner como elemento publicitario, la realidad indica lo contrario. Los banners siguen vivitos y coleando y hasta son los formatos predominantes de la publicidad en display. Así lo confirma el último informe “Estado de los medios de noticias”, realizado por Pew Research Center’s Journalism Project para el mercado de Estados Unidos.
Los banners están a la cabeza como tipo de aviso elegido por los anunciantes, seguido por los videos, los rich media (que son banners que incluyen elementos interactivos) y, finalmente, el esponsoreo. En cuanto a ratio de crecimiento entre 2013 y 2012, la publicidad con videos aventaja por muy poco a los avisos en banners.

Cada vez más los anunciantes entienden que el propósito del banner cambió desde su concepción. Ideados originalmente para captar la atención del usuario y llevarlo a que haga click en él para acceder una publicidad o a un determinado sitio, hoy se está dejando de lado la cantidad de clicks para entender la importancia del conocimiento de marca. Es decir, lo que importa es la exposición y la recordación de marca que pueda generar el aviso. La conversión del usuario en cliente puede no ser inmediata pero sí suceder con el tiempo.

La creatividad y la atracción en su justa medida (para que no irrite al usuario), de manera de generar retención y reconocimiento de marca, siguen siendo claves en su diseño. Y ello sí genera clicks.
Un ejemplo es el de una campaña creada por la Policía Federal de Australia para ayudar a reactivar casos inactivos de personas perdidas. Antes de iniciar el video buscado por el usuario, aparece un banner enriquecido con video en el que se muestra a una persona extraviada. El botón de “saltar la publicidad” se modificó para captar la atención del navegante. En su lugar aparecen dos botones para que éste indique si vio o no al individuo desaparecido. En sólo cinco días 1,2 millones de australianos interactuaron con el banner y 238 de ellos dijeron haber visto a alguna de las personas buscadas.

Para los expertos en branding es cada vez más obvio que los banners deben formar parte de una estrategia de marca integral, que a nivel digital involucre acciones en Internet, celulares y televisores inteligentes. Un buen ejemplo es del banner que Mercedes-Benz ubicó en medios de noticias españoles. El aviso invita a los usuarios a conectarse a él con su teléfono celular mediante un código QR o al tipear un link en el browser del móvil. Cuando lo hacen, los usuarios pueden navegar en el banner, cambiar el color del auto, ver videos y ojear imágenes.

Hay otros conceptos clave a tener en cuenta para crear banners recordables y efectivos: Diseñar avisos en banners que reflejen la marca y tengan un mensaje consistente. Si la cantidad de clicks en el banner es baja, ello no significa que el mensaje no llegue al usuario. La clave es la constancia e ir testeando diferentes gráficos y colores para ver cuál tiene mejor resultado.

Investigar a la audiencia y ser selectivo respecto del sitio donde se ubica el banner. Elegir determinado website simplemente porque tiene alto tránsito puede no ser la opción más adecuada. Lo importante es que la audiencia de ese sitio sea aquella a la que se apunta con el producto o servicio anunciado.
Comprometerse con inversión y tiempo. A no ser que un banner sea tan creativo y memorable que se haga viral en redes sociales, se necesitará de un plan estratégico que incluya ubicarlo repetida y consistentemente frente a los ojos del mercado target.

Fuente: Clarín 

domingo, 24 de agosto de 2014

Clarificar las relaciones entre Responsabilidad Social y filantropía

Publicado el julio 28, 2014
 por Antonio Argandoña

Los que nos dedicamos a predicar sobre la Responsabilidad Social (RS) llevamos mucho tiempo diciendo que no debe confundirse con la filantropía, la caridad o la acción social. Me atrevería a decir que sobre esto hay un gran consenso, al menos en Europa. El modelo anglosajón parece ser diferente, quizás porque ha considerado, mayoritariamente, sobre todo en la práctica, que las empresas tienen que ganar dinero, porque eso es lo que dice la ciencia económica que tienen que hacer, porque eso es lo que saben hacer, porque lo vienen haciendo desde hace muchos años, porque dicen que eso es lo racional y lo eficiente, y que no tiene sentido gravar a las empresas con “impuestos”, aunque sean voluntarios, en forma de “obligaciones” de pagar salarios más altos, pagar precios más altos por los productos que compran en países emergentes o de restringir sus emisiones contaminantes. Bueno, sobre esto hay todo tipo de argumentos y de posiciones intermedias, presididas, eso sí, por la idea de que la Responsabilidad Social ha de ser rentable y que eso es lo que la justifica. La moraleja es que, en ese modelo anglosajón (que también está muy difundido en nuestro entorno), la Responsabilidad Social se traslada, por una vía o por otra, hacia el uso de los beneficios, es decir, la filantropía o la acción social.

Decía que aquí, en Europa, es diferente. La RS no es filantropía. Pero la incluye. Yo diría que aquí aparece la presión de la sociedad, del llamado tercer sector, que necesita financiación para sus muchas actividades, financiación que ya no procede de las administraciones públicas, por sus restricciones presupuestarias, y que es difícil de obtener por la vía de las pequeñas donaciones privadas, porque es complicado llegar a muchos pequeños filántropos privados; son inseguras en su continuidad, y sujetas a una intensa competencia por parte de otras entidades que también buscan financiación.

Hay, claro está, otros factores que presionan a las empresas para que metan la caridad y la acción social en su RS. Una es la búsqueda de remuneración de esa acción en forma de reputación corporativa, que, lógicamente, se deriva de la RS. Otra es el interés de las empresas de organizar ellas mismas su acción social, canalizando hacia sus fundaciones corporativas buena parte de sus acciones de RS, que, ya lo hemos dicho, no son lo mismo, pero que parece mejor organizar a través de la misma entidad.

No quiero seguir dando razones para la confusión entre acción social y RS, pero me parece que debo mencionar otro: la presión de los medios de comunicación, incluyendo las webs, blogs, newsletters y otros medios sociales. Son la gran oportunidad para que las empresas aparezcan en la opinión pública como socialmente responsables, y son un medio para el crecimiento de esas iniciativas. Pero necesitan noticias, y las que les llegan de las empresas son, casi siempre, de acción social. Una empresa genera, a lo largo del año, unas pocas noticias de interés para la opinión pública sobre su responsabilidad con el medio ambiente, con los proveedores o con los empleados; por eso hay que añadir noticias de acción social, que se pueden dosificar mejor.

Todo esto me lleva a la conclusión de que la confusión entre RS y acción social no es deseable, pero es inevitable y que seguirá produciéndose. ¿Tengo alguna sugerencia al respecto? Sí: la misma que suelo dar a los que me preguntan cómo plantear su RS interna. Empieza haciendo una reflexión sobre tu empresa, su misión, sus stakeholders, su papel en el mercado y en la sociedad… Qué necesidades de qué personas tratas de satisfacer, cuáles son tus impactos en la empresa y fuera de la empresa, a quiénes trasladas tus costes (contaminación, por ejemplo) y tus riesgos (no los olvides: son una parte importante de tu RS), quiénes se benefician, dónde generas rentas y quiénes se las quedan… ¡Ah!, y no olvides tus preferencias por ciertos colectivos a los que puedes beneficiar con tus acciones: tanto la RS como la acción social son acciones personales, de las personas que dirigen la empresa, o son sus propietarios, o trabajan en ella, o son sus clientes; esto no es accesorio, sino muy humano. Y tienes que escuchar a esa gente, también a ti mismo, para entender dónde “queréis” dejar vuestra huella.

Cuando hagas esa reflexión, encontrarás muchas cosas que se refieren a los de fuera de la empresa, próximos o remotos. La lista incluirá muchas cosas que son consecuencias de los impactos de la empresa en la sociedad, impactos positivos que tienes que potenciar, y otros negativos, que tienes que reducir o evitar. Y cuando te preguntes no sobre la contaminación que tu fábrica produce, la compra de productos fabricados por niños en otro país o los daños a tus consumidores por los productos de baja calidad que les vendes, sino sobre qué podrías hacer mejor, cómo podrías llegar a más personas, qué necesidades nuevas podrías incorporar a tu misión… estás entrando en el terreno de esa parte de la RS que es la acción social, o la caridad, o al filantropía…

viernes, 3 de enero de 2014

Superando la resistencia al cambio


  AUTOR: Mauricio Lefcovich

Introducción

Para un sabio chino, la rigidez denotaba la muerte y la flexibilidad implicaba vida. Así pues si las personas y las organizaciones pretenden sobrevivir a estos nuevos tiempos y circunstancias, tendrán que ser cada vez más flexibles.

Las organizaciones deben estar en condiciones de adaptarse al entorno cambiante si pretenden sobrevivir. Los cambios en la tecnología, los gustos de los consumidores, los reglamentos del gobierno, el incremento en el coste de diversos recursos, y los valores y capacidades de los futuros empleados, no son sino algunas de las amenazas para la existencia organizacional.

De acuerdo con Alvin Tofler, si los últimos 50.000 años de existencia humana se dividieran en lapsos de vida de aproximadamente 62 años cada uno, habría habido unos 800 períodos de vida. De éstos, 650 se habrían pasado en las cavernas; la electricidad se habría usado durando dos vidas; el petróleo se habría usado sólo en la presente vida; y la computadora, por supuesto, se habría usado en menos de la mitad del lapso de vida más reciente.

Los efectos de tal ritmo de cambio es que la mayor parte de las empresas se encuentran con que tienen que emprender cambios organizacionales moderados por lo menos una vez al año y cambios mayores cada cuatro o cinco años. A pesar de esa imperiosa necesidad, la reorganización es temida normalmente porque significa una alteración del status quo, dando lugar a un diferimiento en su aplicación, con la consecuente pérdida de efectividad e incremento en los costes.

El proceso de adaptación a los acontecimientos externos genera tensión con respecto al reajuste interno. Con bastante regularidad, los integrantes de una organización pondrán objeciones a los cambios emprendidos o propuestos: ellos o muchos de ellos, pueden rehusarse por completo a cooperar; pueden desentenderse de los cambios pretendidos; pueden seguir la letra pero no el espíritu de la nuevas reglas, “haciendo las cosas como es debido” mientras que deliberadamente permiten que se cometan errores; o pueden acceder pero con profundo estado de resentimiento. Este tipo de reacciones son propias de lo que se da en llamar “la resistencia al cambio”. Al combinarse las variables que configuran el comportamiento psicológico y político de los miembros de las organizaciones con el cambio organizativo surge inmediatamente el fenómeno de la resistencia al cambio. La resistencia al cambio se define como la reacción negativa que ejercen los individuos o los grupos que pertenecen a una organización ante la modificación de algunos parámetros del sistema organizativo.

El tipo de reacciones variarán entre las distintas personas: algunas pueden manifestarse neutrales o indiferentes, en tanto que otras serán entusiastas. Lo cual nos permite afirmar que el cambio genera consternación en algunas personas, indignación en otras, un shock en otras más, y esperanza en unas cuantas.
Nicolás Maquiavelo en el Siglo XVI escribió: “Se debe tener en cuenta que no hay nada más difícil de llevar a cabo, ni de éxito más dudoso, ni más peligroso de manejar, que iniciar un nuevo orden de las cosas”.

Causas de resistencia al cambio

No comprender la resistencia al cambio es posiblemente la más importante de todas las trampas existentes en un proceso de cambio. La resistencia al cambio se encuentra en todos los niveles de una organización. La falta de entendimiento de esto en el mejor de los casos lleva a la frustración y en el peor de los casos a comportamientos disfuncionales, esto es, a acciones en contra del cambio, de los iniciadores del cambio y de la propia organización. La comprensión de la resistencia al cambio y el trabajo con ésta y no contra ésta, ayuda en gran medida a limar las asperezas del proceso de cambio. El entendimiento de la resistencia también ayuda en el desarrollo de un buen plan de comunicación.

Los factores motivantes de la resistencia al cambio no responden a una simple relación de causa-efecto, siendo en la mayoría de los casos generados por una compleja interrelación de diversos factores, entre los cuales podemos enumerar los siguientes:
  •     Miedo a lo desconocido.
  •     Falta de información - Desinformación
  •     Factores históricos.
  •     Amenazas al estatus.
  •     Amenazas a los expertos o al poder.
  •     Amenazas al pago y otros beneficios.
  •     Clima de baja confianza organizativa.
  •     Reducción en la interacción social.
  •     Miedo al fracaso.
  •     Resistencia a experimentar.
  •     Poca flexibilidad organizativa.
  •     Aumento de las responsabilidades laborales.
  •     Disminución en las responsabilidades laborales.
  •     Temor a no poder aprender las nuevas destrezas requeridas.

De la misma forma que la física demuestra que el movimiento de un cuerpo genera un movimiento de sentido inverso en los cuerpos asentados sobre el que está en movimiento, muchos especialistas en comportamiento organizacional consideran que cualquier cambio genera una reacción contraria como si fuera una parte inherente al proceso de evolución organizativa. Pero cabe apuntar que las organizaciones y las personas no se comportan de forma tan previsible como lo hacen los cuerpos físicos.

Así, el grado de resistencia al cambio depende del tipo de cambio y de la información de que se disponga. Las personas no presentan resistencia ante el cambio, sino ante la pérdida o la posibilidad de pérdida.

Analizando las principales causas

  •  Falta o escasez de información. La carencia de información necesaria es uno de los elementos más importantes que provocan la resistencia al cambio. La resistencia se presenta esencialmente de dos formas: sistémica y de comportamiento. La resistencia sistémica proviene de la falta de conocimientos adecuados, información, habilidad y capacidad directiva. La información resulta imprescindible a los efectos de suavizar el proceso paralelo a cualquier cambio que es la sustitución de lo conocido por la ambigüedad o la incertidumbre. Cabe al respecto preguntarse acerca de la razón o motivo por el cual la información no circula correctamente, siendo la respuesta: el estilo de dirección. Distribuir información trascendental para el desarrollo organizacional es un elemento que motiva y satisface al personal. Hacer lo contrario genera una gran tensión en los empleados. Si resulta fundamental la correcta gestión de la información en momentos de calma, mucho más importante y trascendente resulta ello en momento de cambios y turbulencias.
  • Factores históricos. Con ello estamos haciendo referencia a la experiencia pasada por parte de los empleados, las cuales inciden en las respuestas presentes y futuras que ellos dan ante cambios propuestos y planificación por la dirección.
  • La amenaza al estatus y al status quo. Ambas sensaciones se deben a la resistencia a modificar los esquemas aceptados de interacciones, valores, costumbres y normas. Cualquier cambio capaz de alterar las actividades desarrolladas o la forma en que se desarrollen provoca, además, un cambio en el esquema de las interacciones. Un nuevo método de trabajo o una nueva máquina, una modificación en la disposición de la oficina, una distribución diferente de las funciones, influyen por fuerza sobre las relaciones surgidas y establecidas entre las distintas personas. Otro elemento es el tiempo de antigüedad del modelo que se quiere cambiar, así como el tiempo que llevan las personas objeto de cambio en sus respectivos puestos de trabajo. El cambio representa una amenaza para el status quo conquistado. Cuanto más haya invertido una persona en el sistema actual, mayor resistencia mostrará hacia un cambio.
  • Amenaza al poder. De igual forma que en el caso de la amenaza al estatus, también existe una amenaza al sistema de relaciones de poder. En las organizaciones hay un tejido informal muy complejo diseñado a partir del grado de poder que poseen los distintos actores o componentes de la organización. Un cambio organizativo rompe este tejido y abre un mundo de posibilidades que para muchos actores son temibles, ya que les puede significar una pérdida de poder. En términos de poder, con un cambio organizativo, unos ganan y otros pierden; de esta forma, la resistencia partiría del grupo que ve amenazada sus posiciones. Si el cambio viene impulsado unilateralmente por la dirección, los actores más poderosos de la organización informal se enfrentarán al mismo. Si el impulso proviene de los actores que dominan la organización informal, la resistencia será la bandera de los actores con poder formal que no desean la consolidación de la organización de facto.
  • Deficiente clima organizativo. Cuanto más negativo sea el clima organizacional vigente, más difícil será conducir una organización de un modelo a otro. En esta situación los empleados harán todo lo posible para que el cambio fracase, o bien tratarán de modificar sensiblemente la orientación del mismo.
  • Miedo al fracaso y resistencia a experimentar. Ciertos empleados por causas tales como su edad, formación y conocimientos se resisten al cambio porque temen no estar a la altura de las circunstancias. El miedo al fracaso y/o la resistencia a experimentar es mayor cuando los que resisten son los directivos, ocupen éstos posiciones altas o intermedias. Debe tenerse en cuenta que las personas que más invierten y se juegan ante un cambio organizativo son los jefes de unidad o de departamento, pues el fracaso del nuevo será su fracaso, razón por la cual tratan de evitar el riesgo.
  • Escasa flexibilidad organizativa. Existe una resistencia más abstracta de carácter institucional, pues la dificultad de conseguir el cambio se agudiza al considerar el hecho de que todas las organizaciones tienden a mantener cierta estabilidad o inmutabilidad y, para ello, se dotan de normas, reglas, códigos, pautas de conducta y redes de relaciones internas entre otras.

Cómo evitar la resistencia al cambio

Durante el proceso de cambio organizativo la resistencia al cambio puede darse en diferentes momentos:
  •     Durante el proceso de diseño del cambio.
  •     Durante el proceso de decisión en el que se escoge el nuevo sistema organizativo.
  •     Durante el proceso de implementación del cambio organizativo.
El principal objetivo que persigue el estudio de las causas y los efectos de la resistencia al cambio consiste en encontrar los mecanismos para eliminar o reducir esta actitud organizativa.

Las dos medidas que permiten superar el cambio son: hacer un diagnóstico profundo sobre los actores que se resisten al cambio y los motivos que les inducen a ello e, impulsar el cambio de forma transparente, informando e implicando a los distintos sectores de la organización.

Primero debe analizarse las reacciones que genera el cambio propuesto, ya que para producir cambios efectivos es necesario pulsar el clima de la organización, sus conductas y las causas que las motivan, así como preparar a la misma para la percepción de los cambios y las finalidades que se persiguen con los mismos. La resistencia se puede utilizar como indicador de qué la provoca. Será muy útil como síntoma, si se diagnostica la causa que la provoca cuando está ocurriendo, y no inhibirla de inmediato. Es decir, no se trata sólo de identificar el tipo de resistencia y combatirla sino de analizar las causas que originan esta resistencia. Conocer las causas generadoras no sólo permitirá diseñar estrategias para superarla, sino también, al mejorar el conocimiento de la organización será factible llegar tanto a un diagnóstico como a propuestas más amplias y profundas.

El impulsor del cambio deberá tener reservadas un conjunto de contraprestaciones o gratificaciones destinadas a ser utilizadas como moneda de cambio en sus relaciones con los distintos sectores en trance de modificación. Ello constituye una cuestión fundamental para los grupos que pierden posiciones con el cambio. Un cambio organizativo tiene como resultado ganadores y perdedores, siendo por ello esencial contar con los elementos destinados a negociar contraprestaciones con los perdedores.

La estrategia es sencilla: se trata de que a la vez que se impulsa el cambio organizativo, proponer una serie de mejoras en las condiciones de trabajo de los empleados. El hecho de que en muchas organizaciones la situación de estas variables sea muy precaria ayuda mucho en el desarrollo de esta estrategia. Ningún empleado se va a oponer si se le mejora el contenido del trabajo (básicamente reducir la rutina), si se le facilita el acceso a cursos de reciclaje y de perfeccionamiento, si se le abren pequeñas vías de promoción, si se cambia positivamente el estilo de liderazgo, si mejoran las condiciones ergonómicas o si se eleva sus estatus con respecto al de los empleados del resto de las unidades de la organización. Se trata de medidas que son fáciles de asumir por parte de la empresa, las cuales contribuyen a mejorar los niveles de motivación, satisfacción y conducta de los empleados y que amortiguan el choque que produce el cambio organizativo. Así pues, cuanto más pierden los empleados con el nuevo modelo organizacional, más habrá que acentuar las ofertas de mejora de sus condiciones de trabajo.

La otra cuestión crucial para conseguir vencer la resistencia al cambio consiste en generar y elevar los niveles de transparencia, información y el grado de participación e implicación de los empleados en el proceso de cambio.

Mediante la información se consigue que los empleados entiendan los motivos del cambio y, por lo tanto, se reduzca la resistencia. Esta táctica supone, básicamente, que la causa de la resistencia radica en una información errónea o en una mala comunicación: si a los empleados se les suministra información correcta y se disipan los malos entendidos, la resistencia desaparecerá.

Pero es con la estrategia de la participación cuando los avances serán más notables, ya que es difícil que una persona se resista a una decisión de cambio en la cual ha participado activamente. Así pues, antes de proceder a la realización de un cambio, conviene que los que se oponen al mismo participen en el proceso decisorio. Normalmente, sus intervenciones atenuarán la resistencia, logrando su aceptación, logrando además mejorar la calidad de las decisiones.

El modelo de los ocho factores 

Este modelo comprende ocho factores que debidamente armonizados permiten generar un óptimo y exitoso cambio organizacional.

  • Necesidad sentida. La existencia de tensión o malestar internos –o sea, una necesidad sentida- es una condición previa para el cambio de sistemas humanos a cualquier nivel de análisis (intrapersonal, interpersonal, organizacional). Cuando no existe malestar, no hay problema; donde no hay problema, no hay acción. Resulta claro que el tiempo óptimo para intervenir en un entorno organizacional es cuando existe tensión suficiente en el sistema para motivar a los miembros a buscar métodos o soluciones opcionales. Ante la ausencia de una necesidad sentida, los miembros de la organización deben ser informados acerca de los problemas existentes, y deben hacerse resaltar los costos de no cambiar. Además, si es posible, se puede ejercer mayor presión para el cambio partiendo de fuentes externas. Inicialmente, los cambios deben centrarse en torno de problemas y deficiencias visibles, las que son evidentes para casi todos los que participan en la organización. Es importante que la necesidad sentida se extienda a aquellos directivos que deben autorizar la utilización de los recursos requeridos para emprender el programa de cambio.
  •  Apoyo visible de la alta dirección. Pocas ideas son aceptadas tan ampliamente como la noción de que el apoyo visible de la dirección general es fundamental para la consecución exitosa del cambio planeado. El apoyo de una dirección general respetada y confiable aumenta la confianza de los miembros de la organización en que un cambio propuesto será exitoso. El apoyo visible de la dirección general es necesario para vencer la inercia y el miedo de fracasar que cunde en los mandos medios de muchas organizaciones. Los mandos medios reciben a menudo los cambios propuestos con precaución, pasividad y escepticismo. La dirección general debe proporcionar el apoyo entusiasta y el compromiso necesario para nutrir un esfuerzo incipiente de cambio. Para que un programa de cambio sea efectivo es muy importante que la dirección general manifieste un fuerte compromiso por el cambio, tanto con palabras como con hechos. Un programa de cambio necesita como patrocinadores a los gerentes de aquellos departamentos que se vean más directamente afectados.
  • Clarificación gradual. Los cambios organizacionales amenazan la naturaleza, y aun la existencia, de un intercambio del empleado con la organización. En consecuencia, al oír hablar de un cambio inminente, es probable que la persona considere en qué forma afectará dicho cambio a su situación laboral (y no laboral). La cuestión fundamental para los miembros de la organización es “¿Qué significa esto para mí? ¿Me irá mejor?”. Por supuesto, es probable que venga a la mente de la persona un número casi ilimitado de preguntas específicas: si se necesitarán nuevas capacidades y, de ser así, qué cantidad de tiempo y energía se precisará para adquirirlas; si afectará el cambio las perspectivas de ascenso del supervisor; si se verá alterada la influencia o la composición del grupo de trabajo de la persona; y así sucesivamente. En vista de los numerosos interrogantes que los empleados desearán que se les resuelvan, los directivos deben proporcionar información anticipada acerca del cambio que se planea y deben comunicarse frecuente y plenamente. Aunque la información inicial debe ser de tipo general, la misma debe ir aclarando gradualmente las características específicas del cambio.
  • Instrumentación y apoyo. Un paso que minimiza la resistencia al cambio es ayudar a los empleados a adquirir las nuevas habilidades requeridas. Para ello es esencial proporcionar instrucción o capacitación formal, conjuntamente con tiempo y energía equivalente; así se le suministrará más tiempo e indulgencia al tiempo que aprende y se amolda a los nuevos requerimientos. Los directivos también pueden proporcionar apoyo emocional escuchando con empatía, reconociendo los sentimientos de un empleado, y siendo paciente. Tales acciones permiten que algunos problemas aparentemente grandes se disipen con el paso del tiempo. La introducción gradual de los cambios contribuye a facilitar la aceptación. “Cambio masivo, ansiedad masiva, resistencia masiva”. Por lo tanto, los directivos deben intentar introducir los cambios por etapas, maximizando la estabilidad en torno a cada fase temporal del proceso de cambio.
  • Modificación de los subsistemas componentes. Las organizaciones son sistemas que tienden al equilibrio. Los mecanismos de adaptación y conservación tienden a producir que se “borren” los pequeños cambios, produciendo un estado constante. Más aún, la inercia suele persistir aun si las prácticas del pasado no han demostrado ser particularmente exitosas. Algunas veces las organizaciones se ven atrapadas en sistemas de creencias y prácticas que ya no son soluciones adecuadas a los problemas; irónicamente, las soluciones inefectivas son las seguidas más estrechamente en tiempo de adversidad. En otras palabras, las organizaciones se comportan con frecuencia en forma neurótica. Se deduce conceptualmente, que es más probable que los cambios que se intentan en las organizaciones prosperen si comprenden varios subsistemas relevantes en lugar de uno sólo. De tal modo, en la medida en que ocurran los cambios apropiados en cuanto a las características organizacionales, laborales e individuales, es más probable que los cambios demuestren ser efectivos. En un sentido más amplio, los programas de cambio que modifican sólo características estructurales (organizacionales) o sólo características tecnológicas (laborales) son generalmente menos efectivos que los que modifican tanto la estructura como la tecnología.
  • Aumento de la autoestima. Las reacciones ante el cambio, y la efectividad de los esfuerzos de cambio, tienden a ser favorables en la medida que los cambios eleven el sentido de autoestima de los empleados. Puede afectarse la autoestima de los empleados por la forma en que se introduce el cambio.
  • Participación. La participación de los empleados en el proceso de cambio mejora las reacciones ante el mismo y la efectividad de los esfuerzos de cambio planeado. La participación en las decisiones aumenta de manera pronunciada la aceptación de las decisiones. El proceso de participación afecta las actitudes solamente de aquellos que son consultados activamente; los que quedan fuera del proceso aparentemente no son influenciados.
  • Presentación de los beneficios del intercambio. Los miembros de las organizaciones son muy sensibles a las posibles consecuencias adversas que provienen de los cambios. A veces, es por tal motivo necesario que los gerentes proporcionen prestaciones adicionales a los empleados para facilitar la aceptación de los cambios pretendidos. Resulta claro que la presentación de los beneficios del intercambio es particularmente apropiada cuando vaya a haber una pérdida significativa (de cualquier clase) para los empleados como producto de un cambio y cuando los empleados tienen el poder para impedir o evitar que el cambio tenga éxito. Sin embargo, aunque el uso de “endulzadores” es una forma fácil de reducir la resistencia, puede ser sumamente costoso: “Una vez que un gerente deja ver que él negociará para evitar una resistencia mayor, él mismo se abre a la probabilidad de un chantaje”.

La pirámide de resistencia

El diseño de la pirámide de la resistencia esta basado en la jerarquía de resistencias desarrollada por Nieder y Zimmerman en la Universidad de Bremen, Alemania. Al igual que la pirámide de necesidades de Maslow, la pirámide de la resistencia es una sucesión de niveles, en este caso, niveles de resistencia. La satisfacción de un nivel reduce la resistencia del siguiente. Por ejemplo, cuando respondemos a la necesidad de saber de las personas, éstas se vuelven más abiertas al aprendizaje de nuevas habilidades y destrezas relacionadas con el cambio. Y una vez han adquirido las nuevas habilidades, tendrán la confianza necesaria para superar la falta de voluntad de cambio.

Basándonos en el concepto de la pirámide de la resistencia, lo que la gente necesita en primer lugar es conocimiento. Puede proporcionarse conocimiento con información sobre el proceso de cambio. La información debería basarse en lo que los directivos y los empleados quieren saber. La gente normalmente quiere las respuestas a las preguntas más simples: ¿Qué está ocurriendo?, ¿Por qué estamos haciendo esto?, ¿Cómo se va a hacer?, ¿Cuándo va a hacerse? y ¿A quién le va a afectar? Contestando estas preguntas a las personas en cada fase del proceso de cambio les ayudará a pasar al siguiente nivel de la pirámide.

El segundo nivel de la pirámide –la capacidad- es tratado con formación y entrenamiento. Para cambiar, las personas suelen necesitar nuevas capacidades. Estas nuevas capacidades incluyen desde operar con nuevos equipos o sistemas, hasta pasar de trabajar solo a hacerlo en equipo, o seguir procedimientos revisados. La dirección a menudo necesita nuevas habilidades para crear equipos y fomentar el trabajo en equipo, para “entrenar” a los empleados y proveerles así de nuevas habilidades y para aplicar nuevos procedimientos. Al tener la capacidad de las personas un profundo impacto sobre la disposición de éstas para realizar nuevas actividades y para cambiar, la formación se convierte en parte fundamental del proceso de cambio.

El deseo de cambio se sitúa en el nivel más alto de la pirámide. La adquisición de conocimientos en los niveles más bajos y la capacitación en los niveles intermedios ayudará a las personas a tener un mayor deseo de cambio. En cualquier caso, hay otros factores que también deberían ser tratados. Como ya se dijo, la implicación de la alta dirección en el proceso de comunicación envía señales a toda la organización sobre la prioridad del cambio. Además, cuanto más se comuniquen los beneficios personales del cambio más se consigue afectar los egos de las personas y en mayor medida animamos su deseo de cambio.

Finalmente, el deseo de cambio puede aumentarse por diversas acciones específicas: 1) El establecimiento de objetivos de desempeño individuales y de equipo que estén en línea con los cambios que se quieren conseguir, 2) la medida de las personas respecto a éstos objetivos, 3) el establecimiento de mecanismos eficaces de coaching y de feedback en dos sentidos y 4) el reconocimiento y la recompensa de las personas por conseguir los objetivos e implantar los cambios.

Conclusiones

Los rápidos cambios que se están dando en todos los órdenes llevan a la imperiosa necesidad por parte de las empresas de movilizarse en la dirección de los cambios apropiados destinados a superar la brecha existente entre su posición y aquella que urgentemente demanda el mercado y las circunstancias.

Toda empresa basa su potencial fundamentalmente en su cultura, y como a la cultura la hacen las personas que integran la organización, resulta clave generar los cambios de conducta relevantes que permitan provocar la evolución. Para ello es de crítica importancia vencer la resistencia al cambio. Lograr vencerla depende de manera de comprender y gestionar el cambio de paradigmas en los integrantes de la organización, sean estos directivos, supervisores y personal.

Pretender realizar los cambios a nivel tecnológico, sin antes comprender la naturaleza humana y su fuerte resistencia a conservar el status quo, no sólo traerá como consecuencia el fracaso, sino además poner en peligro la competitividad y la continuidad misma de la organización como tal.
Volcarse por la reingeniería de procesos o negocios, tratar de implantar nuevos sistemas de gestión como el “just in time” o producción magra, sin antes considerar la cara humana del cambio es ir directo al fracaso.


Bibliografía

La cara humana del cambio – Timothy Galpin – Editado por Díaz de Santos y Watson Wyatt – 1998

Estrategias de Capital Humano – Gratton – Prentice Hall – 2001

La mente en las relaciones humanas – Custer – Editorial CECSA – 1996

Comportamiento humano en el trabajo – Davis y Newstrom – McGraw Hill – 2003

Fuente: http://www.degerencia.com/

jueves, 24 de octubre de 2013

Decálogo de la compañía sustentable


Ofrecer un producto verde no basta, hay que hacer que la compañía sea sustentable. Aquí, algunas acciones que siempre conviene tener presentes.

El diario Reforma de México publicó su suplemento verde, ideas sustentables, No. 11. En él incluyó un artículo importante para todas las empresas, especialmente para aquellas con responsabilidad social. El Decálogo de la compañía sustentable.

De acuerdo con este documento, ofrecer un producto verde no basta; hay que hacer que la compañía sea sustentable, ya que esto, además de adentrar el negocio en la tendencia global, genera prestigio y ahorra dinero.

Aquí el decálogo:


1. Iluminación eficiente

Iluminar la oficina consume, en promedio, un tercio del total de electricidad. Al cambiar los focos disminuirá costos, así como las emisiones de carbono. Además, las bombillas de bajo consumo duran diez veces más que los focos tradicionales.

2. Luz natural

La luz del solar es el mejor sustituto de la energía eléctrica y es totalmente gratuita, además, se ha comprobado que favorece el bienestar de los empleados, mejora el estado de ánimo y reduce el riesgo de padecer desórdenes del sueño y otros malestares de origen nervioso.

3. Computadoras en off

Cuando no vaya a utilizar su computadora durante un periodo corto de tiempo, póngala en modo de hibernación y apague el monitor. Ajuste el protector de pantalla para que se active a la mayor brevedad posible. Si sale de la oficina por varias horas, siempre apáguela. Imagine cuánto dinero ahorraría si todo el personal de su empresa realizara esta sencilla práctica.

4. Transporte

Comparta el automóvil con aquellos compañeros de trabajo que viven cerca de su casa. Así, ahorrará gasolina, reducirá las emisiones de CO2 y las congestiones vehiculares que provocan contaminación auditiva y accidentes viales. Use el transporte público, camine o vaya en bicicleta.

5. Adiós al fax

Estudios demuestran que las máquinas de fax son de los aparatos más gastadores de energía en una oficina, pues funcionan hasta 24 horas seguidas. Por eso, en muchas empresas, lo han sustituido totalmente por el correo electrónico.

6. Desde casa

El llamado hot desking es una iniciativa para alternar los horarios de los empleados de forma que un día trabajen desde casa y otro en la oficina. Así, los empleados pueden compartir escritorios y otras áreas de trabajo, con lo que se disminuye el consumo eléctrico y el tamaño de las oficinas.

7. Juntas virtuales

En muchas compañías realizar teleconferencias en lugar de juntas presenciales, disminuye significativamente los viajes, tanto por carretera como aéreos; además, evita la pérdida de tiempo al transportarse.

8. Compras verdes

Al adquirir los insumos necesarios para la operación de su empresa como la papelería y otros artículos de oficina, prefiera las opciones que generan menor impacto ambiental y promueven el comercio justo. Elimine el uso del unicel.

9. Muebles para siempre

El mobiliario de oficina puede conseguirse a muy bajo precio, pero con una vida útil corta. Adquiera muebles de calidad que le duren más tiempo. Busque opciones realizadas con plásticos reciclados o de madera certificada como sustentable.

10. Piense antes de imprimir

De acuerdo con Hewlett-Packard, las compañías pueden ahorrar al menos 25 por ciento de papel si imprimen sus documentos por ambos lados. Además, use papel reciclable y reutilizado, lea, envíe y almacene documentos de forma digital en vez de imprimirlos.

Así mismo se recomienda medir la huella y se señalan algunas bases:


Mida su huella


Realizar un Reporte de sostenibilidad es una obligación anual para las empresas estadounidenses con el objetivo medir sus impactos ambientales. En México es voluntario, pero quien sigue la metodología además de obtener una evaluación para conocer las áreas que puede hacer más eficientes, es una garantía para validar su compromiso ambiental.

Bases sólidas

Algunas acciones son básicas para el éxito de un proyecto, pero a veces se dan por sentadas.

1. Innovación y creatividad
2. Creación de redes
3. Preparación teórica y práctica
4. Generación de beneficios ambientales y sociales

Fuente: www.expoknews.com