martes, 16 de diciembre de 2014

Responsabilidad Social Confundida:
No es de sorprender si estamos confundidos*

Durante el año tuve oportunidad de asistir a varias conferencias sobre el tema y aunque parezca mentira seguimos discutiendo lo mismo: “que la RSE es ir más allá de la ley”, “que la RSE debe ser parte integral de la estrategia de la empresa”, “que no es relaciones públicas”, “que no es filantropía”, etc., etc. Y no son sólo los novatos, son los veteranos también.
Antonio Vives**
Tienen la palabra
Pero aún a pesar de que lo repiten continuamente, la mayoría de las empresas que participan siguen exaltando sus actividades de filantropía, de acción social, sus actividades periféricas. Casos típicos ocurrieron en un mismo reciente panel, donde varias empresas multinacionales (bebidas alcohólicas, construcción y tarjetas de crédito), destacaron sus actividades en educación al consumidor, en desarrollo comunitario y en educación financiera, pero ninguna habló de la responsabilidad de sus productos.

Por ejemplo, la empresa constructora no habló de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por sus acciones, ni del impacto ambiental de sus métodos de construcción o de las grandes obras civiles, ni de lo que hacen para mitigar sus impactos negativos. La de tarjetas de crédito no habló de sus problemas legales por abuso de poder económico en Estados Unidos y en Europa en la fijación de cargos a los comerciantes, pero si tuvo cuidado en enfatizar que no tenía nada que ver con la fijación de las tasas de interés que cobran los bancos a los consumidores. ¿Adivina quién paga los cargos y las tasas? Los cargos, fijados unilateralmente, son pagados por los comerciantes pero eventualmente terminan siendo pagados por el consumidor a través de los precios de los bienes. Esta empresa también mencionó orgullosa su programa de voluntariado, donde los trabajadores, usando su tiempo, no el de la empresa, colaboran con la comunidad, eso sí, con un anuncio de la empresa. Obviamente que la de bebidas alcohólicas no habló de sus productos.

Estas empresas, como casi todas, pueden y tienen prácticas responsables. Pero prefieren hablar de sus actividades periféricas, no del core business, aunque alegan que la RSE es parte integral de su estrategia básica. Quizás repiten lo de que forma parte de su estrategia para no tener que demostrarlo en la práctica.
RSE no es filantropía
En otra conferencia reciente, uno de los principales conferencistas, un “prestigioso experto” se pasó diez minutos definiendo la RSE, diferenciándola de la filantropía, para luego concluir con dos ejemplos “brillantes”. Para defender que la crisis no debería afectar las prácticas responsables puso como ejemplo el aumento de las donaciones durante 2009 de la Fundación Bill and Melinda Gates. Conviene recordar que esta Fundación no es una empresa y que se alimenta de las donaciones de la fortuna personal de los que le dan su nombre. No tiene nada que ver con Microsoft. Sus contribuciones están en buena parte determinadas por la legislación fiscal de Estados Unidos, que establece que las fundaciones, a fin de mantener su exención fiscal y la de las contribuciones que reciben, deben donar un mínimo del 5 por ciento del patrimonio.

El segundo ejemplo fue el caso de Proniño, programa filantrópico de Fundación Telefónica, financiado con contribuciones de la empresa y exenciones fiscales, pero que no forma parte de las prácticas responsables de la empresa. Y aquí no me refiero a si le rinde o no beneficios a Telefónica o si es una buena estrategia de gestión de reputación o si hace el bien a la sociedad. Me refiero que ninguno de los dos son ejemplos de responsabilidad empresarial, no son parte del core business de una empresa, son filantropía pura y dura, aunque alguien podría alegar que Proniño es filantropía estratégica.

Un 75 por ciento de los periodistas entrevistados en España en una reciente encuesta cree que RSE es filantropía. A lo mejor van a muchas conferencias.
Antonio Vives
 “Es cierto que las empresas pueden hacer filantropía y, excepcionalmente para algunas, estas actividades sean parte de su negocio, pero la extensión de RSE a todos los problemas del desarrollo económico termina agregando más confusión al tema y desestimulando a las empresas. Quieren aprovechar la popularidad de la RSE y de que las empresas ‘suelen tener dinero’. Todos quieren montarse en el barco de la RSE y lo van a terminar hundiendo.”
RSE es cualquier cosa
Hay una gran confusión entre desarrollo económico y prácticas responsables de las empresas. Se está dando una tendencia a creer que son sinónimos. Es cierto que las prácticas responsables de las empresas pueden contribuir al desarrollo económico, pero no es cierto que todos los aspectos del desarrollo económico sean parte de la responsabilidad de las empresas. Creo que parte del problema proviene que algunas instituciones de desarrollo, como las Naciones Unidas promueven iniciativas como los “objetivos de desarrollo del milenio”, que son objetivos para los países, no para las empresas, pero donde en el logro de ALGUNOS de los objetivos, ALGUNAS empresas pueden hacer ALGUNA contribución.

Podemos ver conferencias y sitios de internet dedicados a la RSE promoviendo temas como la reducción de la pobreza, la lucha contra la violencia doméstica y la trata de blancas, control de tráfico urbano, desnutrición infantil, reforestación, etc. Es cierto que las empresas pueden hacer filantropía y, excepcionalmente para algunas, estas actividades sean parte de su negocio, pero la extensión de RSE a todos los problemas del desarrollo económico termina agregando más confusión al tema y desestimulando a las empresas. Quieren aprovechar la popularidad de la RSE y de que las empresas “suelen tener dinero”. Todos quieren montarse en el barco de la RSE y lo van a terminar hundiendo.
Todo es responsabilidad “empresarial”
Algo parecido sucede con la expansión de la “E” en RSE. En conferencias, en publicaciones en sitios de internet, usan el término RSE para referirse a casi todo tipo de instituciones. Lo usan para universidades, entidades de gobierno nacional o local, organizaciones de la sociedad civil, etc. Es cierto que es muy necesario promover prácticas responsables en todo tipo de instituciones, pero no son “empresas” en el sentido de la RSE.

Algunos dirán que esto no tiene nada de malo. Sí, sí que lo tiene. Lamentablemente aumenta la confusión en torno a la RSE. Y con esto no es que quiera ser purista, pero si llamamos RSE a la responsabilidad de cualquier ente o institución, va ser mucho más difícil promover las prácticas responsables en las EMPRESAS. Ya bastante confusión hay. Llámenlas Responsabilidad Universitaria, del Gobierno, o de las Organizaciones de la Sociedad Civil, o de lo que sea, pero no “de la empresa”. Es cierto que tienen algunas cosas en común, como por ejemplo algunas de las partes interesadas y algunas de las prácticas y técnicas. Pero lo que hace especial a la RS en las empresas es la gestión del aparente conflicto y el necesario balance entre los beneficios y el bien común, entre la sostenibilidad económica y la sostenibilidad social y ambiental. En la mayoría de estas otras instituciones, este conflicto y balance no existen. Trabajan para el bien común.
Nombres de la RSE
Como algunos de los lectores recordarán, escribí un artículo sobre este tema de los nombres hace algunos meses: “¿Alguien quiere ponerle un nombre a la RSE?” (http://www.cumpetere.blogspot.com/). Siguen apareciendo nuevos nombres a diario, pero el colmo es que son algunos de los mismos actores los que le cambian de nombre con frecuencia. El caso más notable es el de un responsable de la RSE en una gran multinacional que en marzo de 2009 publicó un artículo abogando por la “RSE 2.0” y en octubre, en una conferencia, aboga por “ESG” (environmental, social and governance), pero insiste que la “S” no es “social” sino “sustainability”. ¿Y si la S es Sustainability, para que necesitamos las E y G, que ya son parte de la S?
Terminaremos con una nueva RSC: ¡Responsabilidad Social Confundida!

No es de sorprender si estamos confundidos.
*Reproducido del blog Una Mirada Critica  a la Responsabilidad Social de la Empresa en Iberoamérica, www.cumpetere.blogspot.com, de Antonio Vives”.
**Profesor Consultor, Stanford University. Socio Principal de Cumpetere. Ex-Gerente de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano de Desarrollo. Creador de las Conferencias Interamericanas sobre RSE. Autor de numerosos artículos y libros sobre RSE.

Cambiar el modelo de marketing convencional por el marketing sostenibleo de la entrada

Por Joaquim Braulio Mayals Licenciado en Ciencias de la Información. Dedicado a la comunicación para fomentar y difundir valores sostenibles de marca. Defensor de la teoria de la PostPublicidad que es aquella Publicidad buena para las Marcas, las Personas y el Planeta. Socio fundador de Actuarum Brand, People, Planet y Chef Visionary Officier de la misma...


Afirmo como veterano profesional del marketing y la comunicación y especializado en el desarrollo sostenible de las Marcas, que los tiempos están cambiando y estas dos disciplinas también deben cambiar. El consumidor esta racionalizando su actitud consumista hacia un modelo de consumo responsable (*), de momento forzado por las circunstancias, y poco a poco lo hará con una visión de responsabilidad ante la situación del nuevo paradigma social, económico, ambiental y cultural que va más allá de una simple crisis coyuntural. "Crisis" expresión ésta que todavía oigo por las empresas de este país.

Los casos que conozco de empresas grandes, incluso multinacionales, que sus directivos no apuestan por un nuevo marketing y una nueva comunicación acorde a los nuevos tiempos de cambio social y económico, he detectado que tienen miedo, sufren de desconcierto y pecan de desconocimiento de este futuro que está dando señales que todo lo conocido y experimentado YA NO NOS SIRVE para seguir vendiendo y ganando.

Estos directivos todavía están pensando en soluciones continuistas sin darse cuenta que los modelos conocidos están agotados. Han tocado techo y no paran de darse golpes contra las paredes buscando más de lo mismo (promociones, GPR's, audiencias, eso sí algunos aportan acciones sociales que no van a ninguna parte) y no ven que las nuevas soluciones pasan por ser distintas, radicales, innovadoras y creativas, siempre encaminadas hacia otro modelo de consumo y sobre todo hacia una actitud social que nos comportará cambiar los modelos de marketing convencional por marketing sostenible. Tristemente en este momento encuentro a faltar capacidad para REINVENTARSE ante la nueva situación y veo directivos obsoletos que son incapaces de sorprender a las personas y de ayudarlas en aquellas cosas que les preocupan y les importan de verdad.

Veo sufrir a directivos senior de un grave problema de stress (agotamiento) y los junior no están en absoluto preparados para tomar decisiones valientes y hacer girar los conceptos empresariales y de producto por falta de oficio y por el desconocimiento de cómo convertir los valores de sostenibilidad de sus marcas en conceptos fuerza de marketing. Es necesario que sepan y vean que la única salida a la actual situación económica de sus Marcas y sus Empresas pasa inevitablemente por la sostenibilidad como vector de innovación y desarrollar grandes acciones transversales con principios, valores y actitudes de su Marca hacia a las personas que ya han dejado de ser consumidores ciegos. Hoy el consumidor piensa, valora, escoge, decide y... compra cuando puede, pero compra aquellas marcas que le satisfacen por ser Significativas para la Sociedad o dicho de otra manera Marcas Activistas (Salva López)
Las empresas y sus directivos no se atreven a ACTUAR y ESPERAN que todo vuelva a la normalidad, pero ¿qué normalidad?, la que conocemos o la que tenemos de investigar, estudiar, comprender y pensar con neuronas de futurización.

MI VISIÓN PARA QUE LAS EMPRESAS AVANCEN, INVENTEN, SE RENUEVEN Y ACTUEN

Mi pregunta es: "Si los factores ambientales, sociales y de transparencia están cambiando el entorno de los negocios y el modo de hacer negocio, ¿Qué debe cambiar en la relación empresa-mercado?". La respuesta es: "Las empresas ganadoras serán aquellas que incorporen la perspectiva de la Sostenibilidad en su relación real con el mercado, es decir, desde su Marketing Estratégico".

Por lo tanto creo que el nuevo paradigma nos conducirá a un territorio de nuevas actitudes, sólidos principios basados en la responsabilidad individual la cual colectivamente nos llevara a dejar el consumismo para entrar en la satisfacción de necesidades, por lo tanto la nueva situación requerirá de profesionales del marketing y la comunicación capaces de conocer la sostenibilidad económica, social, ambiental y cultural para conseguir que las empresas y las marcas se comprometan a fomentar el cambio y a participar con sus fieles consumidores a fomentar un mercado más sólido y racional. Por lo tanto pienso y apunto mis cinco puntos clave a tener en cuenta para comenzar a actuar.

TOMAD NOTA POR FAVOR O SI NO LLEGAREIS TARDE
  1. Las empresas y sus marcas son la fuerza básica para el cambio global.
  2. La contribución de las empresas es indispensable para el Desarrollo Sostenible.
  3. Con Estrategias de Sostenibilidad, las empresas reducen los costes, fomentan la innovación, la lealtad de la población y mejoran la gestión global del riesgo empresarial.
  4. El Desarrollo Sostenible es el motor de los resultados económicos, sociales y ambientales, y que los beneficiarios son los inversores, los ciudadanos de hoy y las generaciones del futuro.
  5. Una alianza entre los especialistas en la sostenibilidad y especialistas en comunicación es indispensable para cambiar el paradigma económico, social y ambiental.
(*) Un 60% de consumidores afirman: "Prefiero comprar productos y servicios de una empresa o marca que haya implementado programas que redunden en beneficio de la sociedad"

Fuente: Estudio Nielsen-Global Online Survey-Q32011

Acciones con la cadena de valor en agricultura sustentable y seguridad alimentaria

Monsanto presentó su cuarto Reporte de Sustentabilidad para Latinoamérica Sur bajo los lineamientos de la nueva Guía G4 del Global Reporting Initiative. La nueva edición pone foco en el trabajo con su cadena de valor en temas de agricultura sustentable y seguridad alimentaria.


Monsanto LAS a través del Programa de Creación de Valor trabajó con proveedores y contratistas en talleres de capacitación acerca de lo que implica ser una empresa Sustentable: compartir experiencias sobre la importancia de este concepto en toda la cadena de valor, generar espacios de diálogo y relacionamiento entre los proveedores.

En junio de 2013 realizamos la Reunión Anual de Proveedores en Buenos Aires, en la que
participaron 180 proveedores de los distintos negocios, incluyendo nuevos proveedores de
la localidad de Malvinas Argentina, Provincia de Córdoba. 
En junio de 2013 realizaron la Reunión Anual de Proveedores en Buenos Aires, en la que participaron 180 proveedores de los distintos negocios, incluyendo nuevos proveedores de la localidad de Malvinas Argentina, Provincia de Córdoba. La temática incluyó los principios del Pacto Global de Las Naciones Unidas (PGNU) referidos a los Derechos Humanos, normas laborales, medio ambiente y anticorrupción.    
“La agricultura presenta un gran desafío no sólo para Monsanto sino para toda la cadena de valor, es por ello que  necesitamos trabajar juntos y de forma articulada entre los sectores privados, públicos, académicos y no gubernamentales y de esta manera alcanzar una agricultura que pueda alimentar a la creciente población mundial, con un uso eficiente de los recursos naturales", explicó Luiz Beling, presidente de Monsanto Latinoamérica Sur.

La empresa también cuenta con un eje del programa Creamos Valor focalizado en capacitar a pequeños productores de algodón de las provincias de Chaco, Formosa y Santiago del Estero para facilitar el conocimiento de su gestión en RSE y buenas prácticas agronómicas para conocer herramientas sustentables que contribuyan a mejorar la calidad de vida. Se realiza en alianza con el Programa Valor de AMIA-BID-FOMIN.

El reporte destaca el Premio al compromiso del rendimiento sustentable 2013 (Sustainable Yield Pledge Award2013), que es la distinción más importante de Monsanto a nivel global. En esta oportunidad, se ofreció a los productores la posibilidad de vender su maíz a un precio diferencial que les permitió generar un ingreso adicional, beneficiando a más de 800 productores de la región centro, de los cuales el 64% eran pequeños productores. Como resultado se mejoraron las rotaciones lográndose planteos más sustentables con un mayor cuidado del suelo.  El premio fue donado al Banco de Alimentos Salta.

Créditos: ComunicaRSE

Responsabilidad social empresarial, 
no es hacer política

Los involucrados en el tema queremos información útil que nos ayude a hacer más rentables y competitivas las empresas.

A lo largo de mi trayectoria profesional he acudido a múltiples eventos relacionados con la difusión de la responsabilidad social (RS). Lo que me han demostrado los ocho años de experiencia que llevo en el tema es que las empresas aprovechan este tipo de espacios para “lucir” los resultados de sus programas de RS, es decir, cuánto dinero han invertido, el número de personas que han beneficiado y las metas cuantitativas previstas para los próximos años.

En el mejor de los escenarios las empresas suelen hablar sobre la importancia de vincular la RS a su estrategia de negocios. De esta manera, pareciera que acudimos más a un acto político en donde lo que importa es mostrar la mejor imagen de la empresa a través de un discurso bien estructurado que transmita un sinnúmero de cifras que al final no clarifican la estrategia de RS que tanto predica la empresa.

En el Foro México Responsable 2014 (FMR 2014), del pasado 12 de junio, que llevamos a cabo en ResponSable, nos dimos a la tarea de organizar un evento diferente para que las empresas hablaran justamente del how to de sus programas. Para que al término del mismo los asistentes salieran con ideas y conocimientos prácticos que pudieran replicar en sus negocios.

Fomentar este intercambio no fue sencillo. Cuando abrimos la convocatoria para los ponentes se postularon muchos consultores que tuvimos que rechazar porque lo que queríamos es que fueran las empresas quienes compartieran su experiencia en la implementación de sus programas de RS.

Por otra parte, empujar a las empresas para hablar del “cómo” fue todo un reto. Puedo casi asegurar que es un tema que no están acostumbradas a abordar. Es entendible, parte de la lógica en el mejoramiento y posicionamiento de marca es hablar de los resultados. Pero seamos honestos: hablar del qué de la RS es la clase de información que podemos encontrar en todos lados, basta con abrir el periódico o hacer una búsqueda web para saber en qué tipo de programas están trabajando actualmente las empresas.

En el FMR 2014 dimos un paso más allá realizando otra dinámica. Comprendimos que lo que quiere la gente es intercambiar experiencias con sus pares, saber qué es lo que les ha funcionado a las grandes compañías para obtener los resultados que ya son conocidos por todos. Al final, contamos con la participación de más 20 empresas como ponentes en mesas de trabajo para 15 personas, gracias a lo cual les brindamos la oportunidad para legitimarse como referencia en el tema y comunicar su compromiso en RS de manera distinta.

Finalmente, hay que tener presente que RS no es hacer política. Estamos hablando de una cuestión que concierne a una estrategia de negocios y por lo tanto debe ser tratada como tal. Los que estamos involucrados en el tema queremos información útil que nos ayude a identificar cómo hacer más rentables y más competitivas a las empresas.

CREDITO: 
Gwenaëlle Gerard
*Directora de la agencia de responsabilidad social ResponSable


Twitter: @RSponsable





Nuevo Observatorio de la Comunicación y la Acción de la RSE

¿Cuál es el valor de comunicar la RSE? Esto es lo que se preguntan los impulsores del Observatorio de la Comunicación y la Acción de la Responsabilidad Empresarial (OCARE) recién presentado en España. Se trabaja en un análisis sobre la situación actual en materia de Comunicación de la RSC, que será el primer informe que presente el Observatorio, y se prevé la organización de premios anuales que reconozcan el valor, la creatividad y la difusión de las políticas de RSC a través de programas de comunicación eficaces y de valor.


La Universidad CEU San Pablo y la firma Medialuna han puesto en marcha el Observatorio de la Comunicación y la Acción de la Responsabilidad Empresarial (OCARE) con el objetivo de fomentar y reconocer el valor y la forma en la que se comunica la Responsabilidad Social Corporativa (RSC).
Según sus impulsores, OCARE ha nacido con la vocación de convertirse en un punto de encuentro y conocimiento en la Comunicación aplicada a la RSC, por lo que cuenta con la colaboración y apoyo de un elenco de conocidos expertos en la materia, profesionales tanto de la Comunicación como del ámbito de la RSC, que forman parte de su Consejo Asesor.

Entre ellos, se encuentran la directora de Responsabilidad Corporativa de NH Hoteles, Marta Martín; el director de Responsabilidad Corporativa de FCC, Francisco Javier López-Galiacho; el director de Asuntos Corporativos de Mondelèz, Ricardo Hernández; el responsable de Reputación y RSC de Gas Natural Fenosa, Antonio Fuertes Zurita; el director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Laboratorios Rovi, Eduardo González; el director de Responsabilidad Corporativa y Comunicación de Calidad Pascual, Francisco Hevia; el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo, José Francisco Serrano Oceja; y el directora general de Medialuna, Mercedes Pescador.

Entre las actividades previstas se encuentra la convocatoria de unos premios anuales que reconozcan el valor, la creatividad y la difusión de las políticas de RSC a través de programas de comunicación eficaces y de valor. Además, actualmente OCARE está desarrollando un análisis sobre la situación actual en materia de Comunicación de la RSC, que será el primer informe que presente el Observatorio y que construirá una piedra angular en la construcción de un centro de conocimiento y divulgación.  

Fuente: ComunicaRSE

Los banners continúan vivitos y coleando

publicidad on line
Aunque no faltan quienes vienen pronosticando la muerte del banner como elemento publicitario, la realidad indica lo contrario. Los banners siguen vivitos y coleando y hasta son los formatos predominantes de la publicidad en display. Así lo confirma el último informe “Estado de los medios de noticias”, realizado por Pew Research Center’s Journalism Project para el mercado de Estados Unidos.
Los banners están a la cabeza como tipo de aviso elegido por los anunciantes, seguido por los videos, los rich media (que son banners que incluyen elementos interactivos) y, finalmente, el esponsoreo. En cuanto a ratio de crecimiento entre 2013 y 2012, la publicidad con videos aventaja por muy poco a los avisos en banners.

Cada vez más los anunciantes entienden que el propósito del banner cambió desde su concepción. Ideados originalmente para captar la atención del usuario y llevarlo a que haga click en él para acceder una publicidad o a un determinado sitio, hoy se está dejando de lado la cantidad de clicks para entender la importancia del conocimiento de marca. Es decir, lo que importa es la exposición y la recordación de marca que pueda generar el aviso. La conversión del usuario en cliente puede no ser inmediata pero sí suceder con el tiempo.

La creatividad y la atracción en su justa medida (para que no irrite al usuario), de manera de generar retención y reconocimiento de marca, siguen siendo claves en su diseño. Y ello sí genera clicks.
Un ejemplo es el de una campaña creada por la Policía Federal de Australia para ayudar a reactivar casos inactivos de personas perdidas. Antes de iniciar el video buscado por el usuario, aparece un banner enriquecido con video en el que se muestra a una persona extraviada. El botón de “saltar la publicidad” se modificó para captar la atención del navegante. En su lugar aparecen dos botones para que éste indique si vio o no al individuo desaparecido. En sólo cinco días 1,2 millones de australianos interactuaron con el banner y 238 de ellos dijeron haber visto a alguna de las personas buscadas.

Para los expertos en branding es cada vez más obvio que los banners deben formar parte de una estrategia de marca integral, que a nivel digital involucre acciones en Internet, celulares y televisores inteligentes. Un buen ejemplo es del banner que Mercedes-Benz ubicó en medios de noticias españoles. El aviso invita a los usuarios a conectarse a él con su teléfono celular mediante un código QR o al tipear un link en el browser del móvil. Cuando lo hacen, los usuarios pueden navegar en el banner, cambiar el color del auto, ver videos y ojear imágenes.

Hay otros conceptos clave a tener en cuenta para crear banners recordables y efectivos: Diseñar avisos en banners que reflejen la marca y tengan un mensaje consistente. Si la cantidad de clicks en el banner es baja, ello no significa que el mensaje no llegue al usuario. La clave es la constancia e ir testeando diferentes gráficos y colores para ver cuál tiene mejor resultado.

Investigar a la audiencia y ser selectivo respecto del sitio donde se ubica el banner. Elegir determinado website simplemente porque tiene alto tránsito puede no ser la opción más adecuada. Lo importante es que la audiencia de ese sitio sea aquella a la que se apunta con el producto o servicio anunciado.
Comprometerse con inversión y tiempo. A no ser que un banner sea tan creativo y memorable que se haga viral en redes sociales, se necesitará de un plan estratégico que incluya ubicarlo repetida y consistentemente frente a los ojos del mercado target.

Fuente: Clarín 

domingo, 24 de agosto de 2014

Clarificar las relaciones entre Responsabilidad Social y filantropía

Publicado el julio 28, 2014
 por Antonio Argandoña

Los que nos dedicamos a predicar sobre la Responsabilidad Social (RS) llevamos mucho tiempo diciendo que no debe confundirse con la filantropía, la caridad o la acción social. Me atrevería a decir que sobre esto hay un gran consenso, al menos en Europa. El modelo anglosajón parece ser diferente, quizás porque ha considerado, mayoritariamente, sobre todo en la práctica, que las empresas tienen que ganar dinero, porque eso es lo que dice la ciencia económica que tienen que hacer, porque eso es lo que saben hacer, porque lo vienen haciendo desde hace muchos años, porque dicen que eso es lo racional y lo eficiente, y que no tiene sentido gravar a las empresas con “impuestos”, aunque sean voluntarios, en forma de “obligaciones” de pagar salarios más altos, pagar precios más altos por los productos que compran en países emergentes o de restringir sus emisiones contaminantes. Bueno, sobre esto hay todo tipo de argumentos y de posiciones intermedias, presididas, eso sí, por la idea de que la Responsabilidad Social ha de ser rentable y que eso es lo que la justifica. La moraleja es que, en ese modelo anglosajón (que también está muy difundido en nuestro entorno), la Responsabilidad Social se traslada, por una vía o por otra, hacia el uso de los beneficios, es decir, la filantropía o la acción social.

Decía que aquí, en Europa, es diferente. La RS no es filantropía. Pero la incluye. Yo diría que aquí aparece la presión de la sociedad, del llamado tercer sector, que necesita financiación para sus muchas actividades, financiación que ya no procede de las administraciones públicas, por sus restricciones presupuestarias, y que es difícil de obtener por la vía de las pequeñas donaciones privadas, porque es complicado llegar a muchos pequeños filántropos privados; son inseguras en su continuidad, y sujetas a una intensa competencia por parte de otras entidades que también buscan financiación.

Hay, claro está, otros factores que presionan a las empresas para que metan la caridad y la acción social en su RS. Una es la búsqueda de remuneración de esa acción en forma de reputación corporativa, que, lógicamente, se deriva de la RS. Otra es el interés de las empresas de organizar ellas mismas su acción social, canalizando hacia sus fundaciones corporativas buena parte de sus acciones de RS, que, ya lo hemos dicho, no son lo mismo, pero que parece mejor organizar a través de la misma entidad.

No quiero seguir dando razones para la confusión entre acción social y RS, pero me parece que debo mencionar otro: la presión de los medios de comunicación, incluyendo las webs, blogs, newsletters y otros medios sociales. Son la gran oportunidad para que las empresas aparezcan en la opinión pública como socialmente responsables, y son un medio para el crecimiento de esas iniciativas. Pero necesitan noticias, y las que les llegan de las empresas son, casi siempre, de acción social. Una empresa genera, a lo largo del año, unas pocas noticias de interés para la opinión pública sobre su responsabilidad con el medio ambiente, con los proveedores o con los empleados; por eso hay que añadir noticias de acción social, que se pueden dosificar mejor.

Todo esto me lleva a la conclusión de que la confusión entre RS y acción social no es deseable, pero es inevitable y que seguirá produciéndose. ¿Tengo alguna sugerencia al respecto? Sí: la misma que suelo dar a los que me preguntan cómo plantear su RS interna. Empieza haciendo una reflexión sobre tu empresa, su misión, sus stakeholders, su papel en el mercado y en la sociedad… Qué necesidades de qué personas tratas de satisfacer, cuáles son tus impactos en la empresa y fuera de la empresa, a quiénes trasladas tus costes (contaminación, por ejemplo) y tus riesgos (no los olvides: son una parte importante de tu RS), quiénes se benefician, dónde generas rentas y quiénes se las quedan… ¡Ah!, y no olvides tus preferencias por ciertos colectivos a los que puedes beneficiar con tus acciones: tanto la RS como la acción social son acciones personales, de las personas que dirigen la empresa, o son sus propietarios, o trabajan en ella, o son sus clientes; esto no es accesorio, sino muy humano. Y tienes que escuchar a esa gente, también a ti mismo, para entender dónde “queréis” dejar vuestra huella.

Cuando hagas esa reflexión, encontrarás muchas cosas que se refieren a los de fuera de la empresa, próximos o remotos. La lista incluirá muchas cosas que son consecuencias de los impactos de la empresa en la sociedad, impactos positivos que tienes que potenciar, y otros negativos, que tienes que reducir o evitar. Y cuando te preguntes no sobre la contaminación que tu fábrica produce, la compra de productos fabricados por niños en otro país o los daños a tus consumidores por los productos de baja calidad que les vendes, sino sobre qué podrías hacer mejor, cómo podrías llegar a más personas, qué necesidades nuevas podrías incorporar a tu misión… estás entrando en el terreno de esa parte de la RS que es la acción social, o la caridad, o al filantropía…